ROLLO DE BONITO


Empieza la temporada de Bonito y he aprovechado para hacer una de las recetas típicas de la gastronomía asturiana. El rollo de bonito es fácil de preparar y está buenísimo tanto con su salsa bien calentito como frío, cortado como si fuera un embutido.

Esta es una receta muy práctica para preparar en más cantidad y conservar en el congelador para cuando no tenemos demasiado tiempo para dedicar a la cocina. Con solo preparar una salsa, para cubrir las rodajas de bonito, tendremos una estupenda comida en un periquete. Es perfecto para llevar a una comida campestre o para hacer bocadillos a los niños.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
½ kg de bonito (sin espinas ni piel)
2 cs de pan rallado
2 cs de leche entera
2 huevos camperos
sal y pimienta recién molida
aceite de oliva (para freír)

(para la salsa)
1 diente de ajo
1 cebolla grande
½ pimiento rojo
2 tomates maduros
1 loncha de jamón serrano
2 cs de aceite de oliva
1 chorrito de brandy
1 cs de harina
1 litro de fumet
perejil fresco
sal y pimienta recién molida
2 patatas grandes (guarnición)


Lo primero que vamos a hacer es preparar la salsa. Sofreímos el diente de ajo en el aceite y añadimos la cebolla cortada en brunoise, removemos y añadimos el pimiento cortado en dado. Rehogamos y salpimentamos. Dejamos a fuego suave hasta que las verduras se vean tiernas, entonces añadimos el chorrito de brandy y los tomates rallados. Incorporamos la harina, removemos bien y agregamos el caldo de pescado. Dejamos al fuego unos 15 minutos. Añadimos por último el jamón serrano y el perejil cortados muy menuditos. Removemos y retiramos del calor. Pasamos la salsa por el pasapuré o la dejamos tal cual. Reservamos aparte un par de cucharadas de sofrito escurrido, para añadirlas a la masa del rollo.

Cortamos el bonito, limpio de espinas y piel, en trocitos muy menudos. Añadimos el pan rallado remojado en leche, los huevos batidos, las cucharadas de sofrito reservadas y salpimentamos ligeramente porque la salsa le aportará más sabor. Amasamos hasta conseguir una mezcla homogénea que resulte fácil de manipular y hacemos dos cilindros (como unas croquetas gigantes). Enharinamos por todos los lados, ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén y cuando esté caliente doramos nuestros rollos.

Escurrimos el exceso de aceite y colocamos los cilíndros en una cazuela tipo rustidera, vertemos por encima la salsa y dejamos a fuego lento durante unos 45 minutos. Incorporando un poquito de agua si vemos que la salsita se nos agarra al fondo de la cazuela.

Mientras, podemos ir pelando y cortando las patatas para freírlas y tenerlas listas para presentar. Colocamos el rollo en una fuente, ponemos las patatas fritas armoniosamente y salseamos.

Espero que te guste.

Nota: Se puede hacer y comer en el momento aunque yo prefiero hacerlo un día antes de consumirlo, gana mucho en sabor y es muchísimo más fácil de cortar sin peligro de que se deshaga.


BIZCOCHO DE ZANAHORIA (FÁCIL)


Este es un bizcocho exprés, por lo que también lo será la introducción. No requiere complicaciones y el tiempo sólo te lo llevará el horneado.

Por cierto, todo tan de prisas y corriendo, todo tan "exprés" que la foto la hice con el móvil, ni súper cámara, ni un "filtrito mono de luz",... na´de ná, qué soserío por Dios!!! Es que siempre lo digo,... quién inventó los días con sólo 24 horas, a ver... quién fue el listo????

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
3 zanahorias
4 huevos
300 g de azúcar
20 cl de aceite vegetal
1 cc vainilla
ralladura de naranja
pizca de sal
½ cc de canela (opcional)
½ cc de nuez moscada (opcional)
400 g de harina
1 sobre de levadura en polvo 

Precalentamos el horno a 180 ºC. Engrasamos y enharinamos un molde tipo plum-cake.

Pelamos las zanahorias y las cortamos en rodajas toscas. Las introducimos en el vaso de la batidora o thermomix junto con los huevos, el azúcar, el aceite, la ralladura de naranja, la vainilla, la pizca de sal y las especias (si optas por ellas). Trituramos todo bien un par de minutos y vertemos en un bol amplio. Reservamos.

Tamizamos la harina junto con el polvo de hornear y mezclamos, con la ayuda de una espátula o lengua de silicona, con el batido de huevos reservado. No hay que tener miedo de mezclar bien hasta que se vea la harina integrada porque este es un bizcocho denso. En esta ocasión no hay peligro de que pierda aire la masa.

Vertemos la masa en el molde que tenemos preparado y damos unos golpecitos sobre una superficie plana para que se eliminen las posibles burbujas de aire. Si te fijas en la foto a mi me quedó una burbuja en un costado del bizcocho, ayyy .. las prisas 😌 

Introducimos en el horno, en la parrilla a media altura, por espacio de 50 minutos o una hora, dependiendo del horno. Comprobamos que está cocido introduciendo una brocheta y si sale limpia retiramos el bizcocho del calor y dejamos enfriar sobre una rejilla. Pasados unos 15 minutos lo desmoldamos y presentamos a la mesa con una taza de buen café.

Espero que te guste.

Nota: Esta receta tan extremadamente sencilla tiene además la virtud de combinar la mar de bien con un frosting de chocolate y queso, o de queso y frutos secos,... Mmmm... anda, anda.... marcho que se me van ocurriendo ideas para chuparse los dedos y esta semana he retomado ese invento de ir al gimnasio ohhhh!!!


BARRITAS ENERGÉTICAS



En vísperas de otoño y en cuanto se acerca la primavera me siento un poco ploff... sin apenas fuerza, es como si las pilas se me agotaran por tanta actividad en verano y el invierno me consumiera toda la energía. Sé que a muchos nos ocurre lo mismo y por eso traigo una receta que siempre aporta un chute de energía y encima está riquísima.

Las barritas energéticas me parecen una estupenda alternativa para picar entre horas, son sanas, económicas y muy fáciles de hacer. Cuando las pruebes te preguntarás cómo ha sido posible que compraras alguna vez esos insípidos y aburridos snacks que se comercializan.

Hazla con los frutos que sean de tu agrado, combínalas a tu antojo, échale imaginación y nada o muy poquito azúcar y ya verás qué delicia. Compártelas con tus compañeros de trabajo, haz unos paquetitos así de chulos y regálalas a tus amigas, ya verás cómo te lo agradecerán.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...
Ingredientes
50 g nueces sin cáscara
50 g de almendras crudas
50 g de avellanas
60 g de higos secos
60 g de orejones de albaricoque
60 g de uvas pasas sin hueso
160 g de dátiles deshuesados
2 cs de avena
2 cs de semillas de sésamo
virutas de chocolate negro
aceite de girasol (para untar el molde)



Cogemos un molde pequeño de 20 x 20 cm y lo untamos con un poco de aceite de girasol, todo el fondo y los laterales. Reservamos.

Pasamos a preparar la masa, para ello primero trituramos los frutos secos con la ayuda de un robot de cocina y los colocamos en un bol grande donde mezclaremos luego todos los ingredientes.

Trituramos las frutas pasas hasta conseguir una pasta pegajosa y las introducimos en el bol. Añadimos las cucharadas de avena, el sésamo y las virutas de chocolate negro.

Con la ayuda de la espátula mezclamos bien hasta lograr una mezcla bien cohesionada, tanto que al tomar una porción en las manos podamos hacer una pequeña bola sin que se nos pegue demasiado en las manos. Volcamos la mezcla en el molde, presionamos con las manos para que se asiente bien y no queden huecos de aire. Nivelamos la superficie y dejamos reposar un par de horas. Desmoldamos dando la vuelta al molde sobre una tabla de madera y dando un golpe seco. Con un cuchillo bien afilado y un poco humedecido cortamos la placa en tantas porciones como deseemos. 

Ya tenemos un delicioso tentempié o aperitivo saludable para tomar entre horas. Eso sí, no es conveniente hacer mucha cantidad porque pierden frescura con relativa rapidez. Lo mejor es guardarlas envueltas en papel sulfurizado o en un bol de cierre hermético.


Espero que te guste.

Nota: Si ves que la mezcla está un poco seca y no compacta, puedes triturar un poco más de frutas pasas que son las que sirven de amalgama o si prefieres también puedes añadirle un par de cucharadas de miel. Por el contrario, si cuando desmoldes la placa  ves que está muy tierna debes dejarla a temperatura ambiente un rato para que se seque y compacte un poco más.


CREMA DE PORRUSALDA


¡Feliz día de la Mujer! Hoy toca una cremita de verduras, fácil y rápida de preparar para estar más tiempo disfrutando de otras cosas que todo en la vida no va a ser cocinar. Además de sana y riquísima, está llena de vitaminas que nos vienen muy bien para ponernos a tope para recibir la primavera. No dejes de probar hacerla, verás que en un plis tienes la cena resuelta.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...
    
Ingredientes
2 patatas grandes
3 puerros
1zanahoria
100 g de calabaza
1 litro de caldo de verduras
100 ml de nata
1 cs de mantequilla
aceite de Oliva Virgen Extra
sal y pimienta recién molida
pizca de nuez moscada
½ granada (para adornar)
hojas de rúcula (para adornar)


Pelamos las patatas y cortamos en trozos pequeños. Cortamos la parte verde y las raíces de los puerros, eliminamos las primeras capas y debajo del chorro del agua los limpiamos bien antes de cortarlos en rodajas. Pelamos la zanahoria y el trozo de calabaza. Cortamos todo en trocitos pequeños.

Ponemos a fuego medio, en una cazuela baja y ancha, un chorro generoso de aceite de oliva y la cucharada de mantequilla. Introducimos primero el puerro y dejamos que se rehogue bien hasta que se vea transparente, removiendo a menudo para que no se agarre al fondo ni se queme. Añadimos las patatas, la zanahoria y la calabaza, removemos, salpimentamos ligeramente e incorporamos el caldo caliente.

Pasados unos 15 minutitos comprobamos que las verduras estén blandas, apartamos del fuego y agregamos la nata. Con una batidora trituramos muy bien el conjunto hasta obtener una crema de textura suave y aterciopelada. Rectificamos el punto de sal y aromatizamos con una pizca de nuez moscada recién molida y otro poco de pimienta. Removemos y dejamos reposar.

Para presentarla podemos servir la crema en una sopera o directamente en cuencos individuales, lo que nos permitirá adornarla con unas hojas de rúcula fresca y unos granos de granada, o con unas lonchas finas de salmón ahumado u otras variantes a tu gusto.


Espero que te guste.

Nota: La crema puedes prepararla con antelación hasta el paso anterior al triturado. La calientas bien en el momento en que la vayas a consumir y trituras "como si no hubiera un mañana", esto es fundamental para que adquiera esa consistencia tan suave y sedosa.

Un truco para que se mantenga caliente por más tiempo en la mesa es introducir los cuencos individuales un rato en el horno precalentado antes de verter la crema en ellos.







CARAJITOS DEL PROFESOR



Estas pastas de avellanas, además de estar buenísimas, tienen su historia. Resulta que a principios del siglo pasado, finalizada la Primera Guerra Mundial, un conocido profesor de música de la localidad asturiana de Salas inaugura un café-bar que se convierte en popular lugar de encuentro de los lugareños. Pepín Fernández y luego su hijo, amenizaron las numerosas tertulias que allí se celebraron no sólo con música sino también con estas delicadas galletas. Un día, uno de los clientes, según se dice un asturiano que había hecho las Indias y había vuelto a su tierra con algo más de "poderío" y algunas costumbres lingüísticas más laxas, solicitó que le pusieran "un carajo de esos" refiriéndose a las pastas. Como hasta ese momento no tenían nombre, a raíz de ese incidente estas quedaron bautizadas para la concurrencia del bar. Aunque los propietarios de tan glorioso invento no pudieron registrarlo con el nombre CARAJITOS DEL PROFESOR hasta mucho después, al no ser la denominación del agrado de las autoridades de la época.

Muchas recetas de carajitos en internet se erigen como la auténtica. La verdad es que el sabor único de las originales, que a día de hoy siguen preparando en la confitería de la familia del Profesor Pepín es difícil de conseguir. Yo sin pretensión alguna, sólo por la satisfacción que da prepararlas en casa y poder compartir un bocadito dulce con la familia y amigos, me atrevo a intentarlo.


Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
400 g de avellanas tostadas
250 g azúcar (mitad blanca/ mitad morena)
4 claras de huevo (aprox.)

Precalentamos el horno a 180 ºC y preparamos dos bandejas de horno con papel sulfurizado. Reservamos.

Ponemos en un molinillo las avellanas tostadas y molemos un poco, sin pasarnos, para conseguir que queden algunos trozos partidos que no sea todo polvo de avellanas. Pasamos esta harina a un bol y mezclamos con el azúcar.

Añadimos las claras de huevo, poco a poco. Removemos con una cucharada de madera para conseguir que se integre bien antes de incorporar la siguiente clara. El resultado tiene que ser una masa, gorda, que se pegue a la cuchara y no se desprenda con demasiada facilidad.

Por último, disponemos la masa formando bolitas en las bandejas de horno, dejando una separación prudencial entre ellas porque crecen durante el horneado.

Introducimos en el horno por espacio de 20 minutos, o hasta que veamos que se están dorando. Retiramos, dejamos reposar 5 minutos sobre la misma bandeja y pasamos luego a una rejilla hasta que estén fríos completamente. 

Prepara una buena taza de café o un rico té y prueba estas deliciosas pastas. Ya me contarás.


Espero que te guste.

Nota: Tuesto las avellanas naturales en el horno unos 10 minutos, teniendo mucho cuidado que no se quemen porque amargan mucho. Las trituro sin retirarles la cáscara y eso además de aportar más nutrientes le da un color más bonito a las galletitas. Utilizo mitad azúcar blanca y mitad azúcar moreno. La diferencia de sabor es notable.

Con estas cantidades puedes hacer unos 25 carajitos, o algunos menos si los haces del tamaño de los originales. Yo he utilizado esta vez una boleadora de helado muy pequeñita porque quería hacerlos tamaño de bocado, que fueran más fáciles de comer, sin peligro de dejar migas por la mesa... jaja.






PASTEL DE CABRACHO



No puedo extenderme mucho con presentaciones para esta receta porque quiero publicarla como el último post de 2016 y a la vez tengo que ponerme guapa para la Cena de Nochevieja. Cenamos en casa de los abuelos y los chicos y yo decidimos aportar, además de los postres, un pastel de  cabracho (o pixin, como se conoce este pescado de roca aquí en Asturias).

La receta es muy fácil de hacer y gusta a todo el mundo, prueba de ello es su omnipresencia en la inmensa mayoría de los menús de los restaurantes asturianos. Es fresca y suave, ideal para iniciar una cena que se prevé copiosa y contundente.

Ayyy... me voy que me dan los cuartos y yo aquí con estas pintas... jaja.. FELIZ AÑO 2017 para todos.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
½ kg de cola de cabracho
½ kg de lomo de merluza
200 g de gambas o langostinos
1 puerro
1 cebolla
1 zanahoria
perejil
sal y pimienta
6 huevos
 ½ litro de nata líquida
3 cs de salsa de tomate
3 pimientos del piquillo
½ cc de salsa tabasco (opcional)
mantequilla para untar
pan rallado para espolvorear



En una olla ponemos suficiente agua con sal y cocemos durante 15 minutos la cola de pixin, la merluza, las gambas, el puerro, la cebolla, la zanahoria y el perejil. Colamos el caldo y guardamos para otra preparación. Pelamos las gambas, limpiamos el pescado y desmigamos. Reservamos.

Precalentamos el horno a 180 ºC. En una fuente refractaria, más grande que el molde que usaremos para hornear el pastel, vertemos un par de vasos de agua para cocerlo al baño maría. Untamos un molde de plum-cake con mantequilla y pan rallado y reservamos.

Batimos los huevos y salpimentamos. Agregamos la nata con las cucharadas de salsa de tomate, los pimientos del piquillo. la salsa picante y las gambas y trituramos bien con la batidora o minipimer. Incorporamos las migas de cabracho y las de merluza y volvemos a batir otro poco, no demasiado, para que el resultado final no pierda esa textura jugosa que resulta ideal para untar. Me gusta echarle a la mezcla un par de cucharadas del caldo resultante de la cocción del pescado para que tenga más sabor. Rectificamos el punto de sal y vertemos la mezcla en el molde rectangular.

Introducimos en el horno por espacio de una hora. Comprobamos que está cocido cuando al introducir una brocheta en el centro del mismo esta salga limpia. Retiramos el pastel del horno y dejamos enfriar.

Una vez frío desmoldamos y emplatamos, adornándolo con lechuga cortada en juliana, unos tomates cherrys y unas tostadas de pan.

Espero que te guste.


Nota: Se suele acompañar además de con panecillos tostados variados, con una mayonesa casera o una vinagreta ligera.



DAIQUIRÍ



Si existe un embajador que trasmite el carácter y la esencia de Cuba como nadie, ese es el ron cubano. Prueba de ello es que después de más de 150 años sigue siendo una de las bebidas más consumidas en los cinco continentes y es la base imprescindible de cócteles tan famosos como: el Cuba Libre, Mojito, Mulata, Presidente, Ron Collins o el Daiquirí.

Hoy te voy a enseñar a preparar un delicioso y refrescante Daiquirí o Daiquiri, archiconocido cóctel cubano que debe su nombre a la Playa Daiquiri muy próxima a la ciudad de Santiago de Cuba.

Todo apunta a que el origen de esta deliciosa "mezcla" parte de un ingeniero norteamericano que trabajaba en una mina de hierro en las cercanías de la playa, Jennings Cox, al ver diezmadas las reservas de ginebra y ante la urgencia de atender a unos compatriotas invitados se vio obligado a recurrir al ron local. No estando habituado a servir ron "a palo seco", Cox con premura y algo de lógica trató de suavizar el asunto añadiendo zumo de limón y azúcar.

Fue un ingeniero minero de origen italiano, Giacomo Pagliuchi, compañero de Cox, quien se encargó de bautizar este cóctel como Daiquirí.

Al tiempo, tanto Cox como Pagliuchi que frecuentaban con bastante asiduidad el conocido Bar del Hotel Venus en la ciudad de Santiago de Cuba, pidieron al barman del mismo que replicase su ingeniosa combinación. Siendo del conocimiento y agrado de la concurrencia del local y pasando a ser de las preparaciones más populares.

Tanto la ciudad como oficiales norteamericanos acogieron su aparición como un bálsamo par aliviar los calores tan extremos del oriente de la isla. Y poco tiempo después ellos mismos se encargan de exportarlo a la capital.

En La Habana de la época, ciudad dinámica y cosmopolita, encuentra el cóctel su reconocimiento absoluto, instalándose en el gusto de los nacionales y de aquellos que venían de visita a la capital de la mayor de las Antillas. En ello tuvo mucho que ver la pericia del conocido Emilio González (Maragato), máximo exponente de la coctelería cubana, que convirtió el Daiquirí en seña de identidad del exclusivo bar del Hotel Plaza.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
6 c/s de azúcar
zumo de 4 limones
4 gotas de licor marrasquino
150 ml de ron blanco cubano (o un poco más 😉)
4 tazas hielo troceado
4 rodajas finas de limón o lima (para adornar)
4 cerezas (para adornar)
azúcar para (adornar las copas)

Primero preparamos las copas para poder servir nuestro cóctel inmediatamente. Para ello ponemos un poco de azúcar en un plato de postre, humedecemos los bordes de las copas con un poco de limón y las colocamos bocabajo sobre el azúcar, para que se impregnen bien.

En una batidora eléctrica o en la thermomix introducimos el azúcar con el zumo de los limones y las gotas de marrasquino y batimos bien.

Añadimos el ron blanco y el hielo troceado y trituramos lo suficiente, sin pasarnos demasiado que se vuelve agua, sólo hasta que el hielo se vuelva frappé.

Vertemos en dos copas de champán y adornamos con una rodaja de limón. Ya tenemos listo nuestro glamuroso cóctel para brindar... chin... chin


Espero que te guste.

ROPA VIEJA CANARIA


Uno de los platos canarios que más me gustan es la "Ropa vieja". A diferencia de cómo se prepara en Cuba (receta que publicaré otro día) la ropa vieja canaria es, una vez más, el delicioso resultado de aprovechar restos de otra elaboración. Con el paso del tiempo y la llegada de tiempos de más abundancia la ropa vieja canaria ha evolucionado y se ha convertido en un plato con identidad propia, cuya elaboración dista mucho de aprovechar sobras de pucheros o cocidos.

Hoy la he preparado a la vieja usanza, a partir de un guiso de carne del que sobró bastante cantidad pensé que no era mala idea aprovecharlo "my way" 😉

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
2 botes de garbanzos cocidos
½ kg de carne de res para guisar
1 muslo entero de pollo
2 cebollas
1 zanahoria
2 dientes de ajo
1 pimiento rojo
2 cs de salsa de tomate
1 hoja de laurel
1 ramita de tomillo
½ cc de comino molido
1 cc de pimentón dulce
½ cc de orégano seco
½ vaso de vino blanco
1 vaso de caldo de pollo
2 patatas cortadas en dados
1 cs de uvas pasas (opcional)
cilantro o perejil fresco
aceite de oliva
sal y pimienta recién molida

En una olla con suficiente agua ablandamos las carnes junto con una cebolla entera pelada, una zanahoria y una rama de perejil. Desmenuzamos las carnes aún templadas y reservamos un vaso de caldo (el resto lo guardamos para otra ocasión).

Pelamos la otra cebolla y los dientes de ajo y los cortamos en brunoise. Pelamos las patatas, cortamos en dados y mantenemos en un bol con agua para que no se oscurezcan. Despepitamos el pimiento y lo cortamos también en trocitos pequeños. Abrimos los botes de garbanzos, eliminamos todo el líquido y reservamos bien escurridos.

En una cazuela ancha y de poco fondo ponemos un poco de aceite de oliva y sofreímos la cebolla y los ajos. Cuando la cebolla se vea tierna añadimos el pimiento rojo, la salsa de tomate, el tomillo, el comino, la cucharadita de pimentón dulce y el orégano. Removemos  e incorporamos el vino. Dejamos un par de minutos para que se evapore el alcohol y agregamos los garbanzos, las carnes desmenuzadas. la hoja de laurel y el vaso de caldo. Salpimentamos al gusto y removemos bien para que se mezclen todos los ingredientes. Dejamos a fuego medio 15 minutos, agregando un poquito de agua si fuera necesario.

Añadimos las uvas pasas, el cilantro fresco bien picadito y removemos para que no se agarre demasiado la salsa al fondo de la cazuela.

Apartamos del fuego y servimos caliente con un copete de cilantro fresco por encima y un buen trozo de pan.


Espero que te guste.

Nota: Para mi gusto la salsa de la ropa vieja canaria debe quedar pegada a los garbanzos, estos no deben nadar en líquido sino que tiene que ser un conjunto homogéneo, donde más bien escasee el "pringue".

Puedes usar perejil o cilantro fresco, en esta ocasión tenía en casa bastante más cilantro fresco y por eso me decanté por él.

Incluir las uvas pasas es algo absolutamente opcional aunque a mi gusto le da un toque especial, si no te hacen "tilín" puedes prescindir de ellas perfectamente.



FABES CON ALMEJAS


Hoy es domingo y el día está para quedar en casita, con mantita en el sofá, una buena peli... mmm... planazo total!!!!

Uno de mis compis ha tenido la gentileza de regalarme esta semana medio kilo de unas hermosas fabes cultivadas en su huerta y he pensado que era buena ocasión para preparar uno de esos platos que hacen de Asturias referencia gastronómica obligada: FABES CON ALMEJAS.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
½ kg de fabes asturianas
1 cebolla
1 rama de perejil
 500 g de almejas 
3 dientes de ajo
2 cs de perejil fresco
aceite de oliva virgen extra
1 vaso de vino blanco 
sal



Ponemos "les fabes" en remojo, en agua de buena calidad (mínimo 24 horas).

Al día siguiente, una vez hayan "triplicado su tamaño original" las ponemos a fuego medio-alto, en una cazuela ancha, con el agua del remojo y un poco más para que las cubran bien, acompañadas de la cebolla pelada pero entera y la rama de perejil fresco. Cuando empiece a hervir, retiramos la espuma con un cucharón, bajamos un poco la intensidad del fuego y dejamos hirviendo hasta que se ablanden. De vez en cuando tenemos que añadir un poco más de agua fría y remover con muchísimo cariño, sin introducir ningún utensilio dentro de la cazuela, sino sosteniendo ésta por las asas y haciendo suaves movimientos circulares.

Mientras se ablandan les fabes, ponemos las almejas en un cuenco con suficiente agua salada, para que expurguen toda la arena. Preparamos un majado con los dientes de ajo, las cucharadas de perejil fresco y la sal. Incorporamos el vino blanco al majado y reservamos. 

Ponemos al fuego una sartén o cazuela baja, echamos un chorro generoso de aceite de oliva e introducimos las almejas limpias (desechando las que estén rotas), removemos y añadimos el majado con el vino. Dejamos un par de minutos hasta que se abran todas las almejas y verificamos y desechamos aquella que permaneciera cerrada. En este punto, con les fabes blandas, retiramos la cebolla y el perejil y pasamos por un colador, presionando e incorporando un cucharón del agua de cocción para que dejen todo su sabor a las almejas.

Por último, incorporamos las almejas a les fabes y dejamos a fuego suave un par de minutos para que se integren todos los sabores. Rectificamos el punto de sal, apagamos y dejamos reposar al menos una hora.



Espero que te guste.

Nota: Es importante tratarlas con sumo cuidado, sobre todo cuando incorporemos las almejas, para que no se partan les fabes. Ganan muchísimo con el reposo, el caldo pasa a coger una consistencia mucho más espesa y con un sabor a mar más intenso. En la foto no se aprecia bien porque quería que se viera el tamaño real que suele alcanzar una buena faba asturiana pero el caldo quedó espectacular, de sabor y de textura muy cremosa.