VERDINAS CON CHIPIRONES


Estamos en el mes de abril pero aquí en el norte seguimos con unas temperaturas propias del invierno. No sé hasta cuándo durará esto pero como a mal tiempo buena mesa, nosotros a lo nuestro,... a guisar platos de cuchara, calentitos y nutritivos de esos que dan gusto al cuerpo y al alma...

Venimos con otro clásico de la cocina asturiana: les fabes verdinas. Estas legumbres pequeñitas de sabor suave, textura cremosa y color verde esmeralda son muy apreciadas en Asturias y en Galicia, sobre todo para prepararlas con mariscos con los que combinan de maravilla. 

Puedes prepararlas en olla de presión, dando una primera cocción de poco tiempo y traspasando a otra cazuela para terminar la cocción con todo el conjunto, o directamente prepararlas en una cazuela ancha y baja desde el principio. Esta ultima opción se notará en el sabor.

Te cuento cómo hacerlas más rapidito porque sé que vamos a mil por hora todos los días.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
500 g de fabes verdinas
400 g de chipirones
1 cebolla
1 hoja de laurel
4 dientes de ajo
perejil fresco
aceite de oliva virgen extra
sal

Ponemos las verdinas en remojo la noche anterior para que se hidraten bien.

Las introducimos en la olla de presión, cubrimos con agua aproximadamente un dedo por encima de las legumbres. Añadimos dos dientes de ajo pelados, la hoja de laurel, la cebolla, una pizca de sal y un chorro de aceite de oliva virgen extra. Cerramos la olla y ponemos al fuego unos 15 minutos, contando a partir de que la válvula empiece a sonar, luego pasamos las verdinas a una cazuela baja y ancha para continuar su cocción a fuego suave. Mucho cuidado que no se nos rompan en el trasvase que son muy delicadas.

En una sartén grande echamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y doramos ligeramente los otros dos dientes de ajo cortados en láminas. Subimos el fuego e incorporamos los chipirones limpios salteándolos bien antes de incorporarles la sal y el perejil fresco cortado muy fino. Incorporamos el salteado a la cazuela y dejamos que se cocinen juntos unos 10 minutitos o hasta que comprobemos que las verdinas están blandas. Comprobamos también el punto de sal y, por último, dejamos reposar otros 10 minutos para que los sabores "aposenten".

Servimos en una fuente o en platos individuales con un chorrito generoso de aceite de oliva en crudo por encima y listo. 


Por descontado, al día siguiente estarán aún más buenas si cabe.

Espero que te guste.

TARTA DE PLÁTANO CON NUECES


Este espectacular y sabroso bizcocho es, además, ideal para aprovechar unos plátanos que estén con todas las papeletas para terminar desahuciados. Tiene una textura densa, como de pudin, y una combinación de sabor a plátano y fruto seco intensificado por la harina integral que es un gustazo.

Puedes prescindir del glaseado y tendrás un bizcocho sabroso con ingredientes de andar por casa. Sin embargo, si tienes un compromiso o sencillamente tienes un poquito más de tiempo, te aconsejo que lo presentes bien vestido con su buen copete de glaseado cremoso y suave, está "peligrosamente" delicioso.


Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
(para el bizcocho)
3 plátanos maduros
120 g de mantequilla en pomada
120 g de azúcar
3 huevos
1 cp de extracto de vainilla
120 g de harina integral
100 g de harina normal
2 cp de levadura
50 g de nueces troceadas

(para el glaseado)
100 g de queso de crema

Precalentamos el horno 160 ºC. Engrasamos un molde y forramos el fondo con papel sulfurizado para facilitar el desmoldado.

Pelamos y aplastamos los plátanos para conseguir una pasta gruesa. Colocamos esta pasta en un bol, junto con 120 gramos de mantequilla, 120 gramos de azúcar, los tres huevos, la vainilla, la harina y la levadura y batimos con una batidora eléctrica hasta ver una masa homogénea. Añadimos las nueces picadas grosso modo, mezclamos con la masa y volcamos en el molde. Alisamos la mezcla para eliminar las burbujas que se crean e introducimos en el horno a media altura, aproximadamente 1 hora.

Pasado este tiempo comprobamos con un palillo y si este sale limpio retiramos del calor, de lo contrario dejamos unos minutos más, siempre controlando que no se nos queme la superficie superior. Dejamos enfriar 10 minutos sin sacar del molde, y una vez templado desmoldamos y dejándolo enfriar del todo sobre una rejilla.

El bizcocho ya está listo para degustar pero, como te dije al comienzo, prueba a cubrirlo con un rico glaseado de crema de queso y toffee.


Primero preparamos la salsa de toffee tal y como te indico aquí. Luego ponemos el queso de crema en un bol, le añadimos un par de cucharadas de la salsa de caramelo y batimos con unas varillas hasta conseguir una crema glaseada suave y muy aromática.

Cubrimos el bizcocho con el glaseado, dando formas con una cuchara y adornamos con unas nueces por encima.

Espero que te guste.


GAZPACHO ANDALUZ



¡Ozú qué caló! Es la frase que no paro de repetir antes de salir corriendo a la cocina y, sin pensarlo dos veces, ponerme a preparar un fresquito gazpacho.

El quid del gazpacho, mira que es fácil de hacer pero también tiene su intríngulis, pues eso,... el quid de la cuestión, el truquito para que quede con la consistencia ideal, es batirlo muy bien. Ya lo dice el gran Piedrahita, un gazpacho tiene que ser gazpacho, no un "gazpachejo" como un salmorejo tiene que tener esa textura un poco más espesa para no parecerse a un "salmoracho" 😂 Qué grande es la sección de "palabrejas" que hace en Todo por la radio en la Cadena SER.

Para aquellos que no hayan tenido aún, a estas alturas de su vida, la oportunidad de disfrutar de una de las sopas frías por antonomasia que sepan que deben dejar lo que están haciendo ahora mismo y...

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
1 kg de tomates maduros
1 diente de ajo
60 g de pepino
75 g de pimiento rojo
30 g de miga de pan
90 ml de aceite de oliva virgen extra
3 cs de vinagre de Jerez
sal


Cortamos los tomates en cuartos y desmigamos el pan. Reservamos ambos en un bol amplio para ir incorporando el resto de ingredientes.

Pelamos el diente de ajo y retiramos el germen. Pelamos el pepino y cortamos en dados. Retiramos el tallo del pimiento y despepitamos, cortándolo también en dados. Agregamos a los tomates y la miga de pan y removemos bien. Aliñamos con el aceite, el vinagre y la sal como si lo hiciéramos con una ensalada. Dejamos en la nevera hasta el día siguiente.

Trituramos con la thermomix o con la batidora más potente de que dispongamos, batiendo muuyyy bien para conseguir la textura adecuada del gazpacho. Pasamos por un colador y reservamos en la nevera hasta que lo vayamos a consumir. En ese momento batimos un poco con una varilla manual para remover y homogeneizar los ingredientes.


Podemos presentarlos en vasitos o en cuencos individuales, con unos picatostes de pan, unos dados de pepino, cebolla, pimiento y tomate. Me gusta coronarlo con un chorrito de un buen aceite de oliva virgen extra de clase Arbequina.


Espero que te guste.


Nota: Importantísimo que la materia prima sea de calidad, es fundamental que los tomates estén maduros y sepan a tomate.. ya sé que hoy en día es bastante difícil pero hay que intentarlo.

Otra forma de utilizar el ajo y conseguir que no "repita" es escaldar los dientes, por tres veces, partiendo siempre de agua fría. O sea, ponemos los dientes de ajo en una cacerola, añadimos agua fría y ponemos al fuego hasta que empiece a hervir. Retiramos el agua y volvemos a repetir la operación incorporando agua fría y volviendo a poner al fuego. Así tres veces.

PANNA COTTA CLÁSICA



Está haciendo un calor que no es normal,... ufff... y lo más triste es que no apetece para comer na´que no sea fresquito y ligero. Este postre lo es. La panna cotta es una especie de flan de nata, con origen piamontés. Es el no va más de la sencillez, sólo tienes que tener la previsión de hacerla con antelación porque no lleva horno sino nevera a "tutiplén".

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
(para Panna Cotta)
4 láminas de gelatina
200 ml de leche entera
500 ml de nata espesa
100 g de azúcar
1 vaina de vainilla

Salsa TOFFEE (receta aquí)

Introducimos las láminas de gelatina en un cuenco con agua y dejamos hidratar durante un par de minutos.

Ponemos la leche en un cazo y agregamos la gelatina hidratada y escurrida. Dejamos reposar un poquito. Luego ponemos la leche a fuego medio y, sin dejar que hierva, removemos constantemente con una cuchara de madera hasta que la leche llegue al punto de ebullición.

En otro cazo ponemos la nata con el azúcar y la vaina de vainilla y llevamos a ebullición también sin dejar de remover. Retiramos del fuego, desechamos la vaina de vainilla e incorporamos la mezcla de leche con gelatina. Removemos bien y reservamos.

Vertemos la mezcla obtenida en unas copas o en unos moldes bonitos, previamente engrasados. Dejamos que templen a temperatura ambiente e introducimos en la nevera durante toda la noche, para que cuaje bien la panna cotta.


Sacamos los moldes de panna cotta de la nevera, un poco antes de servir. Para desmoldar ponemos los moldes en un poco de agua templada, pasamos un cuchillo por el borde para que se despegue y volcamos sobre un plato de postre. Presentamos en la mesa individualmente, acompañándola de una salsera con el toffee para que cada cual se sirva la cantidad a su gusto.

Delicioso y refrescante postre para finalizar una cena en estos días calurosos de verano.

Espero que te guste.


Nota: Podemos utilizar moldes individuales (tipo flaneras) o un molde grande circular, siempre engrasados, para que sea más fácil desmoldar. Puedes acompañarla de cualquier otra salsa dulce o de mermelada, combina muy bien con un lemmon curd o con salsa de chocolate o de frutos del bosque.


ENSALADA DE NARANJA Y REMOLACHA


Empiezan a arreciar los calores y automáticamente aumentan las apetencias por alimentos fresquitos. Aprovechando que estos ingredientes son fáciles de conseguir prácticamente durante todo el año, te traigo esta idea para preparar una deliciosa y facilísima ensalada. 

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
3 remolachas cocidas
3 naranjas
hojas de espinacas frescas
cebollino fresco para adornar

(para la gremolata)
6 aceitunas negras
½ cucharadita de sal
½ diente de ajo
2 c/s de aceite de oliva
ralladura de una limón
perejil fresco
granada
pimienta


Pelamos las naranjas y cortamos en rodajas de medio dedo de grosor. Reservamos en un plato sobre papel absorbente. 

Retiramos la primera capa exterior de las remolachas, que suele estar algo más durita y cortamos en rodajas similares de grosor a las de naranja que tenemos reservadas. Reservamos también sobre papel absorbente para que elimine un poco el exceso de líquido.

Mientras, en un mortero, machacamos el ajo junto con la pimienta, añadimos la ralladura de la limón, el perejil picado, las aceitunas negras cortadas en trocitos y la sal. Mezclamos bien con el aceite de oliva hasta que emulsione y tenga aspecto similar al de una mayonesa ligera. Comprobamos el punto de sal y dejamos unos minutos en la nevera.

Disponemos en un plato una base de hojas de espinacas frescas y sobre ella alternaremos una rodaja de remolacha y otra de naranja, tal como muestra la foto.

Por último, vertemos la salsa por encima de la ensalada y terminamos añadiendo los granos de granada y un poco de cebollino.

Espero que te guste.

Nota: Es recomendable tener la remolacha y las naranjas al menos media hora en la nevera antes de preparar la ensalada. De esta forma llegará a la mesa fresquita y más apetecible. La gremolata también debe reposar un poquito antes de aliñar la ensalada para que se mezclen bien los sabores.



ROLLO DE BONITO


Empieza la temporada de Bonito y he aprovechado para hacer una de las recetas típicas de la gastronomía asturiana. El rollo de bonito es fácil de preparar y está buenísimo tanto con su salsa bien calentito como frío, cortado como si fuera un embutido.

Esta es una receta muy práctica para preparar en más cantidad y conservar en el congelador para cuando no tenemos demasiado tiempo para dedicar a la cocina. Con solo preparar una salsa, para cubrir las rodajas de bonito, tendremos una estupenda comida en un periquete. Es perfecto para llevar a una comida campestre o para hacer bocadillos a los niños.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
½ kg de bonito (sin espinas ni piel)
2 cs de pan rallado
2 cs de leche entera
2 huevos camperos
sal y pimienta recién molida
aceite de oliva (para freír)

(para la salsa)
1 diente de ajo
1 cebolla grande
½ pimiento rojo
2 tomates maduros
1 loncha de jamón serrano
2 cs de aceite de oliva
1 chorrito de brandy
1 cs de harina
1 litro de fumet
perejil fresco
sal y pimienta recién molida
2 patatas grandes (guarnición)


Lo primero que vamos a hacer es preparar la salsa. Sofreímos el diente de ajo en el aceite y añadimos la cebolla cortada en brunoise, removemos y añadimos el pimiento cortado en dado. Rehogamos y salpimentamos. Dejamos a fuego suave hasta que las verduras se vean tiernas, entonces añadimos el chorrito de brandy y los tomates rallados. Incorporamos la harina, removemos bien y agregamos el caldo de pescado. Dejamos al fuego unos 15 minutos. Añadimos por último el jamón serrano y el perejil cortados muy menuditos. Removemos y retiramos del calor. Pasamos la salsa por el pasapuré o la dejamos tal cual. Reservamos aparte un par de cucharadas de sofrito escurrido, para añadirlas a la masa del rollo.

Cortamos el bonito, limpio de espinas y piel, en trocitos muy menudos. Añadimos el pan rallado remojado en leche, los huevos batidos, las cucharadas de sofrito reservadas y salpimentamos ligeramente porque la salsa le aportará más sabor. Amasamos hasta conseguir una mezcla homogénea que resulte fácil de manipular y hacemos dos cilindros (como unas croquetas gigantes). Enharinamos por todos los lados, ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén y cuando esté caliente doramos nuestros rollos.

Escurrimos el exceso de aceite y colocamos los cilíndros en una cazuela tipo rustidera, vertemos por encima la salsa y dejamos a fuego lento durante unos 45 minutos. Incorporando un poquito de agua si vemos que la salsita se nos agarra al fondo de la cazuela.

Mientras, podemos ir pelando y cortando las patatas para freírlas y tenerlas listas para presentar. Colocamos el rollo en una fuente, ponemos las patatas fritas armoniosamente y salseamos.

Espero que te guste.

Nota: Se puede hacer y comer en el momento aunque yo prefiero hacerlo un día antes de consumirlo, gana mucho en sabor y es muchísimo más fácil de cortar sin peligro de que se deshaga.


BIZCOCHO DE ZANAHORIA (FÁCIL)


Este es un bizcocho exprés, por lo que también lo será la introducción. No requiere complicaciones y el tiempo sólo te lo llevará el horneado.

Por cierto, todo tan de prisas y corriendo, todo tan "exprés" que la foto la hice con el móvil, ni súper cámara, ni un "filtrito mono de luz",... na´de ná, qué soserío por Dios!!! Es que siempre lo digo,... quién inventó los días con sólo 24 horas, a ver... quién fue el listo????

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...

Ingredientes
3 zanahorias
4 huevos
300 g de azúcar
20 cl de aceite vegetal
1 cc vainilla
ralladura de naranja
pizca de sal
½ cc de canela (opcional)
½ cc de nuez moscada (opcional)
400 g de harina
1 sobre de levadura en polvo 

Precalentamos el horno a 180 ºC. Engrasamos y enharinamos un molde tipo plum-cake.

Pelamos las zanahorias y las cortamos en rodajas toscas. Las introducimos en el vaso de la batidora o thermomix junto con los huevos, el azúcar, el aceite, la ralladura de naranja, la vainilla, la pizca de sal y las especias (si optas por ellas). Trituramos todo bien un par de minutos y vertemos en un bol amplio. Reservamos.

Tamizamos la harina junto con el polvo de hornear y mezclamos, con la ayuda de una espátula o lengua de silicona, con el batido de huevos reservado. No hay que tener miedo de mezclar bien hasta que se vea la harina integrada porque este es un bizcocho denso. En esta ocasión no hay peligro de que pierda aire la masa.

Vertemos la masa en el molde que tenemos preparado y damos unos golpecitos sobre una superficie plana para que se eliminen las posibles burbujas de aire. Si te fijas en la foto a mi me quedó una burbuja en un costado del bizcocho, ayyy .. las prisas 😌 

Introducimos en el horno, en la parrilla a media altura, por espacio de 50 minutos o una hora, dependiendo del horno. Comprobamos que está cocido introduciendo una brocheta y si sale limpia retiramos el bizcocho del calor y dejamos enfriar sobre una rejilla. Pasados unos 15 minutos lo desmoldamos y presentamos a la mesa con una taza de buen café.

Espero que te guste.

Nota: Esta receta tan extremadamente sencilla tiene además la virtud de combinar la mar de bien con un frosting de chocolate y queso, o de queso y frutos secos,... Mmmm... anda, anda.... marcho que se me van ocurriendo ideas para chuparse los dedos y esta semana he retomado ese invento de ir al gimnasio ohhhh!!!


BARRITAS ENERGÉTICAS



En vísperas de otoño y en cuanto se acerca la primavera me siento un poco ploff... sin apenas fuerza, es como si las pilas se me agotaran por tanta actividad en verano y el invierno me consumiera toda la energía. Sé que a muchos nos ocurre lo mismo y por eso traigo una receta que siempre aporta un chute de energía y encima está riquísima.

Las barritas energéticas me parecen una estupenda alternativa para picar entre horas, son sanas, económicas y muy fáciles de hacer. Cuando las pruebes te preguntarás cómo ha sido posible que compraras alguna vez esos insípidos y aburridos snacks que se comercializan.

Hazla con los frutos que sean de tu agrado, combínalas a tu antojo, échale imaginación y nada o muy poquito azúcar y ya verás qué delicia. Compártelas con tus compañeros de trabajo, haz unos paquetitos así de chulos y regálalas a tus amigas, ya verás cómo te lo agradecerán.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...
Ingredientes
50 g nueces sin cáscara
50 g de almendras crudas
50 g de avellanas
60 g de higos secos
60 g de orejones de albaricoque
60 g de uvas pasas sin hueso
160 g de dátiles deshuesados
2 cs de avena
2 cs de semillas de sésamo
virutas de chocolate negro
aceite de girasol (para untar el molde)



Cogemos un molde pequeño de 20 x 20 cm y lo untamos con un poco de aceite de girasol, todo el fondo y los laterales. Reservamos.

Pasamos a preparar la masa, para ello primero trituramos los frutos secos con la ayuda de un robot de cocina y los colocamos en un bol grande donde mezclaremos luego todos los ingredientes.

Trituramos las frutas pasas hasta conseguir una pasta pegajosa y las introducimos en el bol. Añadimos las cucharadas de avena, el sésamo y las virutas de chocolate negro.

Con la ayuda de la espátula mezclamos bien hasta lograr una mezcla bien cohesionada, tanto que al tomar una porción en las manos podamos hacer una pequeña bola sin que se nos pegue demasiado en las manos. Volcamos la mezcla en el molde, presionamos con las manos para que se asiente bien y no queden huecos de aire. Nivelamos la superficie y dejamos reposar un par de horas. Desmoldamos dando la vuelta al molde sobre una tabla de madera y dando un golpe seco. Con un cuchillo bien afilado y un poco humedecido cortamos la placa en tantas porciones como deseemos. 

Ya tenemos un delicioso tentempié o aperitivo saludable para tomar entre horas. Eso sí, no es conveniente hacer mucha cantidad porque pierden frescura con relativa rapidez. Lo mejor es guardarlas envueltas en papel sulfurizado o en un bol de cierre hermético.


Espero que te guste.

Nota: Si ves que la mezcla está un poco seca y no compacta, puedes triturar un poco más de frutas pasas que son las que sirven de amalgama o si prefieres también puedes añadirle un par de cucharadas de miel. Por el contrario, si cuando desmoldes la placa  ves que está muy tierna debes dejarla a temperatura ambiente un rato para que se seque y compacte un poco más.


CREMA DE PORRUSALDA


¡Feliz día de la Mujer! Hoy toca una cremita de verduras, fácil y rápida de preparar para estar más tiempo disfrutando de otras cosas que todo en la vida no va a ser cocinar. Además de sana y riquísima, está llena de vitaminas que nos vienen muy bien para ponernos a tope para recibir la primavera. No dejes de probar hacerla, verás que en un plis tienes la cena resuelta.

Nos ponemos el delantal y a disfrutar...
    
Ingredientes
2 patatas grandes
3 puerros
1zanahoria
100 g de calabaza
1 litro de caldo de verduras
100 ml de nata
1 cs de mantequilla
aceite de Oliva Virgen Extra
sal y pimienta recién molida
pizca de nuez moscada
½ granada (para adornar)
hojas de rúcula (para adornar)


Pelamos las patatas y cortamos en trozos pequeños. Cortamos la parte verde y las raíces de los puerros, eliminamos las primeras capas y debajo del chorro del agua los limpiamos bien antes de cortarlos en rodajas. Pelamos la zanahoria y el trozo de calabaza. Cortamos todo en trocitos pequeños.

Ponemos a fuego medio, en una cazuela baja y ancha, un chorro generoso de aceite de oliva y la cucharada de mantequilla. Introducimos primero el puerro y dejamos que se rehogue bien hasta que se vea transparente, removiendo a menudo para que no se agarre al fondo ni se queme. Añadimos las patatas, la zanahoria y la calabaza, removemos, salpimentamos ligeramente e incorporamos el caldo caliente.

Pasados unos 15 minutitos comprobamos que las verduras estén blandas, apartamos del fuego y agregamos la nata. Con una batidora trituramos muy bien el conjunto hasta obtener una crema de textura suave y aterciopelada. Rectificamos el punto de sal y aromatizamos con una pizca de nuez moscada recién molida y otro poco de pimienta. Removemos y dejamos reposar.

Para presentarla podemos servir la crema en una sopera o directamente en cuencos individuales, lo que nos permitirá adornarla con unas hojas de rúcula fresca y unos granos de granada, o con unas lonchas finas de salmón ahumado u otras variantes a tu gusto.


Espero que te guste.

Nota: La crema puedes prepararla con antelación hasta el paso anterior al triturado. La calientas bien en el momento en que la vayas a consumir y trituras "como si no hubiera un mañana", esto es fundamental para que adquiera esa consistencia tan suave y sedosa.

Un truco para que se mantenga caliente por más tiempo en la mesa es introducir los cuencos individuales un rato en el horno precalentado antes de verter la crema en ellos.